Sentimientos, fecha, hora, lugar y estado de ánimo influirán a partir de ahora en la geolocalización tradicional para dar lugar a nuevas sugerencias, mucho más personalizadas. Telefónica I+D propone la localización emocional.
La operadora se ha propuesto liderar el mercado de la geolocalización dando un paso más en las relaciones con el cliente. Conocer sus gustos e implementarlos con el espacio físico para obtener un producto a medida.
Una batería de preguntas junto a la información previa que posee la empresa sobre el consumidor, dan como resultado diferentes sugerencias en función de cada momento: aunque coincidan espacio, tiempo y estado emocional, si cambia la compañía, cambia el resultado.
Es decir, si el usuario está ‘contento’ y realiza una búsqueda desde un mismo lugar el mismo día, el resultado será diferente dependiendo de si está acompañado por amigos, familiares o su pareja.
Telefónica llama ‘contexto’ a las variables que influyen en el proceso, y quiere abrirse paso en el mercado con un servicio completamente ajustado al usuario de manera instantánea.
Información personal, objetiva y de posición componen el cóctel de datos necesario para ‘conectar’ con el cliente, conseguir que un resultado se convierta prácticamente en un acierto.
Ante la posibilidad de que puedan colarse eventos o productos patrocinados, el propio concepto parece ser excluyente, ya que si los resultados comienzan a no acertar, y no van en armonía con nuestras variables personales, el propio cliente se dará cuenta de que algo falla y rechazará el servicio. Nadie quiere que le sugieran publicidad.
Una puerta a los servicios y productos a la carta, para quien no le importe comentar con su operadora de qué humor se ha levantado hoy.
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